El uso de la tecnología en una isla atrapada en el pasado

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Jóvenes utilizan sus teléfonos celulares en Cuba.

Los cubanos muestran su última adquisición tecnológica aunque el uso que le dan no llega ni a la mitad de su potencial.

La moda de los ordenadores portátiles, tabletas y teléfonos celulares, preferiblemente inteligentes, se impone en Cuba, "llegan de afuera", expresión muy común entre cubanos de la isla para referirse a todo lo que viene del extranjero. Los cubanos muestran su última adquisición tecnológica aunque no tienen forma de conectarse a internet para poder hablar por medio de las redes sociales con sus familiares que residen fuera de la isla, según publica la página digital International Business Times.

Cada vez son más dependientes de ordenadores o celulares, continúa el artículo, y, si bien no pueden conectarse a internet, al menos pueden ver una variada programación de series y películas que se pasan de mano en mano en memorias portátiles o USB, además de juegos y música.

"Miguel Antonio Evans, joven de 18 años, ahorró durante meses para comprar un portátil Toshiba usado por 175 CUC. Evans, tiene un estudio de tatuajes en su humilde casa, en la que su familia ha vivido por más de seis décadas en Camagüey, pasa horas en su PC dibujando diseños elaborados para ofrecer a sus clientes, dibujos para los bíceps, pecho y piernas". "Es mi mano derecha", dice de la computadora portátil. Mientras tinta flores en el brazo de un cliente, tiene su PC al alcance. "Ha hecho todo mucho más fácil".

Estos dispositivos en su gran mayoría provienen de familiares en Estados Unidos que al renovar sus equipos los envían a sus familiares en Cuba.

Jessica Santos, de 19 años de edad, posee un teléfono inteligente Samsung Galaxy 3 que se lo envió su novio desde la Florida. ¿Para qué utiliza tan poderoso dispositivo? Pues, para enviar textos a amigos, tomar fotografías o escuchar música, pues los cargos de ETECSA (única compañía telefónica en Cuba) no dan para otra cosa, solo se puede llamar para urgencias, por lo que Jessica se ve obligada a mantener sus llamadas cortas, asegura International Business Times.