Denuncian represión religiosa contra disidentes

La denuncia documenta un aumento de la represión religiosa en vísperas de la visita a la isla del Papa Benedicto XVI.

La organización Solidaridad Cristiana Mundial dice que se han acentuado en la isla las violaciones de la libertad de credo.
Durante los últimos dos meses, en vísperas de la visita del Papa Benedicto XVI, ha habido un drástico aumento en Cuba de casos de violaciones de la libertad religiosa, según la organización Solidaridad Cristiana Mundial (CSW, por sus siglas en inglés).

La denuncia formulada por CSW, que trabaja en pro de la libertad religiosa mediante la defensa de los derechos humanos, sostiene que desde principios de año en todo el país agentes de seguridad del estado han impedido a Damas de Blanco, en su mayoría católicas, a asistir a misas o las han hostigado cuando intentaron hacerlo.

La CSW citó varios casos, entre ellos el de la Dama de Blanco Caridad Caballero Batista, a quien le impiden ir a misa los domingos en el barrio de Pueblo Nuevo, en Holguín.

También dijo que al esposo de Caridad, Esteban Sade, y a su hijo de 19 años, Eric Esteban Sade, las autoridades cubanas, a veces hasta de manera violenta, les han prohibido asistir a clases de catecismo y participar en otras actividades religiosas.

Además de hostigar a católicos, la CSW señaló haber recibido denuncias de que cuatro dirigentes de la iglesia protestante fueron arrestados el 25 de febrero en Bayamo, en la provincia Granma, cuando predicaban en una estación de guagua de la localidad.

De acuerdo con la denuncia, uno de los detenidos, Juan Moreno, fue golpeado tan brutalmente por agentes de seguridad que tuvo que ser hospitalizado. Los otros tres fueron puestos en libertad tras permanecer arrestados varias horas, dijo.

El director de CSW, Andrew Johnston, señaló que “mientras el país se prepara para la visita del Papa Benedicto XVI, las autoridades cubanas deben asumir la responsabilidad por sus continuas y crecientes violaciones de la libertad religiosa”.

Johnston urgió al gobierno cubano a que garantice a Caridad Caballero y a su familia el derecho a practicar su fe en paz, y a que detenga el hostigamiento y los ataques contra otras Damas de Blanco cuando asisten a la iglesia.